Este no es otro post sobre gatitos cualquiera...

Este no es otro post sobre gatitos cualquiera...

Cuando creamos ¿Tienes sal? nos propusimos ofrecer a los vecinos una herramienta para crear lazos y apoyarse mutuamente ante los retos de la vida cotidiana. Desde organizar una quedada hasta encontrar compañía para salir a correr, nuestro objetivo era romper la burbuja del anonimato que parecía haberse apoderado de la vida en los barrios y devolver la solidaridad y la cooperación a cada escalera y cada portal de nuestro alrededor.

Como quien decide plantar un árbol, la ilusión y los nervios del principio fueron dando paso a la emoción y la sorpresa al descubrir cómo, poco a poco, esta semilla iba echando raíces y floreciendo con cada pequeño gesto de los vecinos. Puede que Andrés compartiera este sentimiento cuando decidió pedir ayuda a sus vecinos en ¿Tienes sal?.

Y es que Andrés estaba compartiendo su piso con unos compañeros muy especiales: una camada de cinco gatitos, que por desgracia no podrían quedarse por mucho tiempo. Solo hay que echar una vistazo a las redes sociales para ver que, por desgracia, este es solo un ejemplo de un problema cotidiano al que muchas organizaciones y voluntarios, la mayoría de las veces por saturación y falta de recursos y ayuda, no consiguen dar solución. Es en este tipo de casos en los que recurrimos a los que tenemos más cerca para que nos echen una mano. Ante la situación, la duda recurrente: ¿me responderá alguien? ¿Y si no consigo encontrarles dueño? ¿Dónde puedo subir el anuncio, que no pase desapercibido entre la maraña de mensajes que inundan nuestras redes sociales? ¿Y si lo cuelgo en ¿Tienes sal?, por si algún vecino me puede echar una mano?

No transcurrió ni una hora y la colaboración vecinal ya daba sus frutos. Quien no podía quedarse con los pequeños, compartía el mensaje en sus redes para darle mayor visibilidad. Imaginamos la alegría y el entusiasmo de Andrés al ver las notificaciones en la pantalla… ¿Me puedo quedar con 2? ¿Alguno de ellos es macho? Me gustaría acoger a uno. En tan solo unos pocos días, los gatitos habían encontrado un hogar y nosotros tuvimos una muestra más de que los problemas y los retos del día a día son más livianos cuanto más colaborativa es la comunidad que nos rodea.

En los tiempos que corren, cualquiera hubiera pensado que los vecinos se limitarían a echar la vista a un lado. Y aún así, las sorpresas ocurren cuando y donde menos te lo esperas: a dos pasos de tu casa, a la vuelta de la esquina o incluso en tu mismo rellano. Con ese propósito creamos ¿Tienes sal? y no dejamos de sorprendernos al ver que no somos las únicas que pensamos así.

Gracias a Andrés y a todos los vecinos y vecinas de Palos de la Frontera por demostrarnos que otra forma de vecindad es posible. ¡No dejéis nunca de pedir sal!